La periodontitis es una enfermedad crónica: se controla, pero no se cura de forma definitiva, y por eso después del tratamiento hace falta un mantenimiento periodontal periódico. Que las encías hayan dejado de sangrar no significa que la enfermedad haya desaparecido, sino que está estable. Las revisiones sirven para que siga así, y para detectar a tiempo cualquier señal de recaída antes de que vuelva a destruir hueso.

Es la parte del tratamiento que más se abandona, precisamente porque ya no duele y todo parece ir bien. En este artículo explicamos qué incluye el mantenimiento, cada cuánto se hace y por qué no existe un intervalo válido para todos.

¿Qué es el mantenimiento periodontal?

El mantenimiento periodontal es el conjunto de revisiones y limpiezas profesionales que se hacen de forma periódica a un paciente que ya ha sido tratado de enfermedad de las encías. Empieza cuando termina la fase activa del tratamiento, por ejemplo después de un curetaje periodontal, y continúa mientras el paciente conserve sus dientes.

No es una limpieza dental normal con otro nombre. Una higiene convencional elimina sarro y manchas en pacientes con encías sanas. El mantenimiento periodontal parte de que el paciente ya tuvo una enfermedad que puede reactivarse, y por eso incluye una evaluación clínica de la salud de las encías y no solo una limpieza. Si quieres repasar la base, aquí explicamos qué es la periodoncia y en qué se distingue la diferencias entre gingivitis y periodontitis.

¿Por qué hay que seguir yendo si ya no tengo problemas?

Porque la causa de la enfermedad sigue ahí: las bacterias de la placa vuelven a acumularse en la boca cada día, aunque te cepilles bien. En las bolsas periodontales, es decir, los espacios que se forman entre el diente y la encía, esas bacterias se organizan de manera que el cepillo y el hilo dental no llegan a todas. Con el tiempo, vuelven a colonizar la zona tratada.

La recaída es silenciosa. La periodontitis rara vez duele en sus fases iniciales, de modo que cuando el paciente nota movilidad, retracción o mal aliento persistente, la pérdida de hueso suele estar ya avanzada. Ese hueso no se recupera por sí solo, y por eso es mucho más razonable vigilar que reparar.

¿Qué se hace en una revisión de mantenimiento?

Cada cita sigue un esquema parecido, aunque se adapta a lo que el profesional encuentre ese día:

FaseQué incluye
Revisión clínicaValoración del estado de las encías, de la movilidad de los dientes y de cualquier cambio desde la última visita.
Sondaje periodontalMedición de la profundidad de las bolsas con una sonda milimetrada para comprobar si se mantienen estables.
Control del sangradoEl sangrado al sondaje es uno de los indicadores más usados de inflamación activa.
Limpieza profesionalEliminación de placa y sarro, también por debajo de la encía en las zonas que lo necesiten.
Higiene en casaRepaso de la técnica de cepillado y de los medios para limpiar entre dientes que mejor se adaptan a cada boca.
RadiografíasSolo cuando el profesional lo considera necesario para valorar el hueso, no en cada visita.

El sondaje es la prueba que más información aporta. Si las bolsas se mantienen igual o más pequeñas, el tratamiento sigue funcionando. Si alguna ha crecido o sangra, se puede intervenir pronto y de forma localizada, sin tener que repetir todo el tratamiento.

¿Cada cuánto hay que hacerlo?

Depende de cada paciente: no hay un intervalo único válido para todos. Muchas personas oyen hablar de revisiones cada seis meses, pero en un paciente con antecedentes de periodontitis lo habitual es que el periodontólogo fije un intervalo más corto, que puede cambiar con el tiempo. Se acorta si hay signos de actividad y se alarga si todo está estable.

Para decidirlo, el profesional tiene en cuenta cómo respondió la boca al tratamiento, cuánta placa se acumula entre visitas, qué zonas son más difíciles de limpiar y qué otros factores de riesgo existen. Por eso conviene que la pauta te la indique tu especialista y no sustituirla por una fecha genérica.

Factores que pueden acelerar una recaída

El tabaco y la diabetes mal controlada son los dos factores de riesgo más estudiados. Los fumadores responden peor al tratamiento periodontal y tienen más riesgo de recaer, y la diabetes mal controlada se asocia a una enfermedad de las encías más difícil de estabilizar. Dejar de fumar y mantener controlada la glucemia mejora el pronóstico, y conviene que tu dentista sepa si tienes diabetes.

También influyen la higiene diaria irregular, la predisposición genética y el hecho de dejar pasar demasiado tiempo entre revisiones. Algunos de estos factores no se pueden cambiar, pero otros sí, y el mantenimiento es el momento de hablar de ellos sin presión.

Mantenimiento y dientes sustituidos: la relación con los implantes

Quien ha tenido periodontitis tiene más riesgo de sufrir problemas en los tejidos que rodean un implante. Los implantes no se pueden cariar, pero las encías que los rodean sí pueden inflamarse y, en los casos más avanzados, perder hueso, una situación que se conoce como periimplantitis. Los antecedentes de periodontitis son uno de los factores de riesgo que se citan con más frecuencia.

No significa que un paciente con antecedentes no pueda ponerse implantes, pero sí que conviene estabilizar antes las encías y mantener después un seguimiento periódico. Si estás valorando esta opción, puedes consultar cómo trabajamos los implantes dentales en Burgos, donde la salud de las encías forma parte de la valoración previa.

Qué puedes hacer tú entre visita y visita

El mantenimiento profesional funciona mejor cuando el paciente hace su parte. Cepillarte con constancia dos veces al día, limpiar entre los dientes con el instrumento que te haya recomendado tu especialista y no abandonar el tratamiento si notas que sangras un poco al empezar son los tres hábitos con más peso. Si el sangrado persiste más de unos días o aparece movilidad, mal sabor o retracción, no esperes a la siguiente cita: pide revisión.

Y, sobre todo, no interpretes la ausencia de síntomas como alta médica. En periodoncia, estar bien significa estar estable, y la estabilidad se mantiene con seguimiento.

Preguntas frecuentes

¿El mantenimiento periodontal es lo mismo que una limpieza dental?

No. La limpieza dental está pensada para encías sanas. El mantenimiento periodontal incluye además la valoración clínica de las encías y el sondaje de las bolsas, porque parte de que existió una enfermedad que puede reactivarse.

¿Se cura la periodontitis?

Se controla, pero no se considera curada de forma definitiva. Con un tratamiento adecuado y un mantenimiento regular se puede mantener estable durante años, pero si se abandonan las revisiones puede reactivarse.

¿Cada cuánto tengo que ir?

Lo decide tu periodontólogo según cómo respondiste al tratamiento y tus factores de riesgo. No existe un intervalo único: puede ser más corto al principio y espaciarse si todo se mantiene estable.

¿Duele el mantenimiento periodontal?

Por lo general se tolera bien. Si tienes las encías sensibles o inflamadas, puedes notar molestias, y se puede valorar anestesia local. Avisa al profesional si algo te resulta incómodo.

Si me pongo implantes, ¿sigo necesitando revisiones?

Sí. Los implantes necesitan un seguimiento periódico para vigilar las encías que los rodean, y es aún más importante si has tenido periodontitis. Tu especialista te dirá la frecuencia que más te conviene.

Siguiente paso

Si ya has terminado un tratamiento de encías y llevas tiempo sin revisarte, o notas que sangras, retraes o tienes mal aliento persistente, lo mejor es que te lo mire un especialista. Puedes conocer nuestra periodoncia en Burgos y a nuestro equipo, y pedir cita cuando te venga bien.